HISTORIA

El recorrido del Chile Apícola se inicia con la llegada de apis mellífera al país en el año 1844, traída con la misión de polinizar los cultivos agrícolas, recogiendo con ello la experiencia europea que ya contaba con mediciones de los efectos positivo de las abejas en la producción agrícola y frutícola.

En la década de 1940 se generaron nuevos impulsos a la organización e intercambio entre los apicultores de las distintas regiones. Entre la década del sesenta y comienzos de los setenta, se impulsa desde el Estado de Chile un programa de fomento de amplia cobertura, en la perspectiva de modernizar el rubro e integrarlo como una actividad complementaria a la ampliación de la matriz productiva agrícola que se impulsaba. Es en este marco de acción del Estado, orientada al desarrollo de la capacidad industrial interna, donde emergen con fuerza la fruticultura y horticultura que, junto con otros rubros, hoy muestran la fortaleza de Chile Alimentario y Forestal.

A fines de la década del setenta y comienzos de los años ochenta, emerge con mayor relevancia la demanda por servicios de polinización por parte de la industria frutícola. Esta oportunidad de mercado, surgida de la instauración por parte del Estado de una política agroexportadora, impulsa un nuevo proceso de modernización del apiario nacional, centrado básicamente en la iniciativa privada. En la década del noventa, junto con el retorno de la democracia, organismos del Estado promueven proyectos de fomento locales en distintos territorios, sostenidos por experiencias asociativas de pequeños productores. La sumatoria de inversión privada y el aporte de proyectos asociativos generan una nueva oportunidad de mercado para proveedores de insumos y equipamiento apícola, como así también una mayor oferta de miel permite la emergencia de actores económicos especializados en la exportación de miel. Es en esta etapa donde se incremente la inversión en infraestructura y equipamiento de control de calidad para cumplir estándares de los mercados a los que nuestro país estaba llegando.

Desde la perspectiva organizacional en la década del ochenta surgen organizaciones gremiales en varias regiones del país. Los desafíos país, las oportunidades comerciales y la relación entre ellas lleva a constituir la Federación Apícola de Chile FEDACHI F.G., la cual se mantiene activa hasta los primeros años de la década del noventa. Posteriormente a fines de los años noventa se articulan e integran horizontalmente las organizaciones locales territoriales de 10 regiones del país apoyadas por el Instituto de Desarrollo Agropecuario, INDAP, dando nacimiento a la Federación Red Apícola Nacional F.G. (RAN F.G.). Desde esta constitución, y con la entrada a un nuevo siglo, se inicia una gestión gremial con mirada de país, convocando a distintos actores públicos y privados relacionados con la apicultura para constituir una instancia de coordinación público privada, denominada Mesa Apícola Nacional, cuya primera tarea fue elaborar una agenda estratégica con una perspectiva de 15 a 20 años para impulsar el desarrollo de la cadena con una visión país.

La agenda estratégica definió una ruta de trabajo donde los organismos estatales de fomento y regulación, en conjunto con la iniciativa privada y articulados con entidades académicas y de investigación, impulsan un ciclo de modernización y profesionalización de la cadena.
El impulso inicial de dicha agenda implicó: i) triplicar el volumen de producción anual de miel, ii) duplicar la prestación de servicios de polinización, iii) cuadruplicar el monto promedio de exportación anual de miel, iv) modernizar el apiario nacional, duplicando la cantidad de colmenas en el país, v) inversión en infraestructura para la extracción, acopio y exportación de miel, vi) diseñar y poner en marcha un sistema de registro y trazabilidad, vii) crear una plataforma de servicios para el acceso a insumos equipamiento y maquinarias, viii) contar con laboratorios de analítica de miel y otros productos apícolas, y ix) posicionar al rubro como un soporte relevante a la producción frutícola, hortícola, de semilleros en pos de constituir a Chile como una Potencia Agroalimentaria.

En el ámbito de la profesionalización, se instituyó una oferta de capacitación y asesoría técnica que fue escalando de iniciativas locales a entidades académicas y de fomento. De la mano con lo anterior se realizaron anualmente numerosos eventos de capacitación y actualización tecnológica y comercial de la cadena apícola; varias universidades incorporan la apicultura como opción de formación en las mallas curriculares de carreras del ámbito silvoagropecuario, existiendo oferta de cursos que abordan temas de iniciación en apicultura y otros más específicos de manejo.

Actualmente, la Federación Red Apícola Nacional F.G es una de las organizaciones de mayor representatividad nacional y mantiene una gestión gremial con presencia en 12 regiones del país, generando espacios de articulación con la institucionalidad pública y privada, con otros gremios de la cadena y con gremios empresariales de otros rubros con quienes se comparte territorios en la ruralidad, gestión que se realiza para dialogar y proponer temas de interés transversal en el desarrollo de la apicultura nacional. Del mismo modo, esta organización se mantiene articulada con organizaciones apícolas internacionales como son la Federación Latinoamericana de Apicultura, FILAPI, y la Federación Internacional de Entidades Apícola, APIMONDIA.
En estos espacios de articulación local, regional e internacional, los apicultores nos mantenemos alertas en el debate sobre los efectos que tienen en la apicultura los modelos de desarrollo agrícola y las tendencias tecnológicas y comerciales que inciden en la gestión local.